Elemental, mi querido.


Una vez le conocí...ya le conocía, pero ahora se veía distinto a como lo viera antes.
No había nada en su persona que evocara ese ventarrón violento que en otros seres me envolviera. Entrar en el tornado de su profunda mirada obscura me hacía perderme en la posibilidad de una música densa y pacificadora. Su sonrisa y su semblante quieto me dijeron al oído: "Soy yo. Tú me necesitas, ven, no te tardes, te estoy esperando..."
Su voz retumbaba en mis manos y sus ojos acariciaban apenas mi sombra; en el frío de sus pasos mi alma hallaba el aroma que debía aspirar para no sentirse sola.

Después volví a quedar como al principio: despierta ruinmente de una ensoñación incierta. Su voz, su aroma, su mirada y su sonrisa no fueron más surrealistas que sus palabras, su confianza, su cercanía.

También caí bajo el influjo de un oleaje avasallador que me abrazó con la única intención de lanzarme lejos. Pero aún cuando estaba en la altura fui feliz, inmensa, eterna, fui una mujer nueva, salpicada de una brisa húmeda que acariciaba mi rostro, y que devino en la catástrofe al poco tiempo. Todo desapareció tan pronto se formó, entendí que era una ola destructora, invasiva, traviesa y demoníaca...limpió con su afilada guadaña el terreno que buscaba florecer. No pude más, pero pronto me encontré convertida en receptáculo de un fuego amante que curó mis heridas y me cobijó buscando nada, brindando posibilidades, regalando recuerdos, quemando prejuicios: inminente adiós.

Lo más doloroso es que no duele. Nada de esto duele. Es como si hubiera sido anestesiada contra el mal de amores, que exprimió sólo el llanto necesario para no dejar de saberme humana...pero ya no más. ¿Madurez? ¿Insensibilidad? ¿Miedo? Ya no lloro. Ya no vivo. Ya no siento amor.

No sé si pueda aterrizar el año que se acerca, es decir, tocar tierra, enterrarme, sembrar. De momento sólo puedo agradecer. Continuar...avanzar.
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No me quiero preguntar...


No me quiero preguntar por qué pasan las cosas.
Cualquiera contestaría desde el sentido más común y la lógica más pueril que 'las cosas pasan por algo'.

Tampoco quiero preguntar por qué a mí.Soy responsable de todo cuanto me sucede: todo está en la mente, y no en el corazón que a veces sorpresivamente se me suelta de la rienda y se desboca, arrastrándome por todo el camino y dejándome raspada, torturada casi hasta la muerte.

Tampoco quiero hablar de la muerte. En estas últimas semanas he tenido la sensación de que hasta la sonrisa, el placer y la ilusión... duelen. Me duelen.

Muero yo, mueres tú, morimos nosotros, mueren ellos... y segura estoy de que todo muere para convertirse en otra cosa: una enseñanza de vida, un dolor que se tornará aprendizaje, un foco rojo que moverá a la acción, lo que sea. Es sólo que no sé en qué me convertiré yo... porque no sé desde cuándo estoy muriendo, porque sigo sin saber si quiero ser o no.


Y no quiero hablar de mí. A nadie le importa, es probable que aburra. Estoy sola. Cada cual con su vida, sus sonrisas, sus placeres, ilusiones y dolores, cada quién. Lo que me pasa no es lo más preocupante. Ojalá pudiera seguir pensando en los otros y sedando lo que siento yo, pero estoy en el límite...
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Yo qué sé del amor


Yo no sé si mirar a los ojos a alguien por vez primera, y sentir en la sangre una afluencia distinta, significará que le amarás como a ninguna otra persona. Ni sé si será cierto que cuando al tocarlo vibres, significará que te atarás a él como a ningún otro.

No sé si el dolor, el tiempo, la distancia, los adioses y el silencio, más que fatales enemigos del sentimiento, serán consejeros sabios que ayudarán a hacer más fuerte el cariño y mejor la voluntad de ser felices.

Yo no sé si un solo beso, un solo abrazo, una sola palabra, una profunda mirada, un significativo silencio, una discreta caricia, un impulsivo apretón, un disimulado comentario, cualquier abstracta señal de química entre dos cuerpos y empatía entre dos almas, sea suficiente motivo para vivir, soñar, buscar, arriesgar y avanzar...

Yo no lo sé de cierto, diría un poeta, pero lo he vivido. Así, tal cual, día tras día, por casi 24 lunas. No sé si se acabará todo de un momento a otro, y desaparecerá del mismo modo en que se hizo presente, pero de que sentir algo tan intenso y cierto por alguien, es el mejor alimento para sentirse vivo, no tengo la menor duda.

Yo no sé del amor nada, sólo sé cómo se siente.
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Medianoche en Madrid

Ella vino hacia tí luego de pensarlo mucho: reprimir sus instintos sexuales ha sido una constante en su vida. Unas veces por pudor, y otras porque aprendió a la mala que una mujer sensual puede ser realmente vulnerable.

El maquillaje corrido alrededor de sus ojos le otorgaba a su tímida mirada una negritud que no supiste interpretar. No hubo cabida en el diccionario de tus emociones para describir si sentiste miedo, desconfianza o repulsión. Sólo sabes que recibiste el sorpresivo abrazo y no supiste cómo responder. Ella esperaba que pasados esos largos segundos pudiera encontrar una señal de vida en ti, pero no fueron suficientes.

Quería tocarte. No podía dejar de hacerlo. Secretamente su sangre hervía por despertarte el más mínimo deseo, la más mínima pasión...pero estabas cerrado. La armadura de egocentrismo que tan bien forjada está por años de adulaciones pudo más que cualquier voluntad que hubieras tenido de sentir algo por ella. Estabas frío, muerto, ausente. A pesar de que tocabas sus manos, algo te decía que debías soltarlas cuanto antes, o de contrario ella se aprovecharía de tu fragilidad una vez más. Y te echaría en cara lo insensible que has sido, y te reprocharía lo invisible que la has hecho sentir en todos estos meses de distancia y de tensión virtual.

Estabas a punto de huir de sus ojos de perdedora, de sus caricias tímidas que de pronto rosaban tu pecho y tus brazos; queriendo decir "¡Siénteme! Aquí estoy. Estoy tibia, lato, vibro teniéndote cerca. Mírame. No me odies por ser sincera. Quiéreme porque te quiero. Víveme, que viva estoy."

Quizá tu distraída percepción vislumbró que había llorado y no quiso comprometer tu abrazo más allá de la cordialidad. De un momento a otro la incontinencia lacrimógena de esta mujer fuerte se haría manifiesta, quebrantando su máscara de olvido y dejando ver a la hembra enamorada de un macho potente escondido detrás de una careta de seda.

¿Qué pasó en esos segundos de encuentro? ¿Por qué con ella siempre parece un desencuentro? ¿Por qué siempre es un empezar de cero? ¿Por qué siempre es una primera vez?





15.julio.2011 , Madrid # 13
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La importancia de una sonrisa

Me encuentro en un internet público esperando a que mi amiga salga de trabajar. No sé qué escribir. Me miro a mí misma y me doy cuenta de que he aprendido a sonreír más. Me he dado cuenta de la importancia de una sonrisa.

No sé si es mi niña interna quien me hace sentir más relajada ahora, no tomarme las cosas tan a pecho, pensar de un modo más optimista, tener paciencia, ser considerada con el tiempo y la vida de los otros.

No sé si han sido mis alumnos de la tercera edad quienes me han ayudado involuntariamente a sentirme así, cada vez más confiada en que las cosas pueden salir bien sin necesidad de que yo deba ocuparme de todo. Creo que en este tiempo me he vuelto un poco (sólo un poco) menos aprehensiva, creo que vale la pena andar por la vida con un poco menos de prisa -aunque eso sirva para hacer ejercicio-, sin cargar tantas deudas, ideas perdidas, compromisos y responsabilidades en el mismo costal.

Agradezco la vida que me está tocando vivir en este momento. Tengo ganas de reír y reír porque la risa es parte de la canasta básica.

No quiero decir con esto que soy una mujer completamente transformada, no. Si no fuera por mis demonios, no podría avanzar, crear, buscar. Simplemente que me siento contenta y querida. Hace unos días exploté y comenté que cambiaría todo lo que tengo con tal de no sentirme sola... y sí, obviamente me refería al terreno del amor erótico-romántico... y puede que sea cierto. Hay veces en que me siento mal por no tener al lado a alguien que me ame como yo soy capaz de amar, pero mis amigas son mi soporte: Iris, Paty, Gloria, que siempre están, aguantan, me entienden, no se enojan, me buscan desinteresadamente.

Gracias a la vida que me ha dado tanto, decía la Parra. Me siento bien porque puedo agradecer, agraceder muchas cosas que antes ni siquiera hubiera entendido que eran tan trascendentales.

Se acabó mi hora de internet en este sitio. Me voy a seguir sonriendo :)
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Volver... con la frente marchosa

Aquí estoy de vuelta. Escribiendo no sé qué para no sé quiénes, pensando en nada, preocupada por todo, escuchando tangos y tangachos, trova, música sesentera, rock de los noventas, sin rumbo fijo ni sana fijación.

Revivo mis letras de hace un par de años, y era honesta, transparente, descarnada. Dios sabrá por qué con el tiempo uno se vuelve pretencioso, miedoso y perezoso. Yo no quiero eso para mí. De verdad quiero trabajar, pero antes detenerme a hacer un balance de lo que valgo y de lo que puedo lograr. Volver a ver a mis amigos verdaderos, mirarles a los ojos, abrazarles, sonreírles, beber un chocolate caliente y dejar que me vean desaliñada y sin maquillaje alguno.

Quiero después de eso venir y escribir aquí que estoy a gusto, que he recuperado mi sensibilidad, que he vuelto a sentir frío y calor, que no es necesario para eso tener un amor. Quiero olvidarme de que él existe, de que él fue lo primero. Lo primero aquí y ahora, para mí, quiero ser yo.

Ya quiero... es un buen avance. Ahora falta decir que puedo.
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Mirando de frente

No sé medir la inteligencia a simple vista. Hay gente tan peligrosa que podría engañar al más diestro en detectar cualquier viso de mentira en la mirada.



Los discursos marean, son cortinas de humo.

Hechicera, ya no más.

No vuelvo a permitir que una mente menos brillante que la mía intente hacerme pensar que estoy mal de la cabeza. Ya no más. Puedo sostener lo que digo, lo que pienso y ser congruente con lo que hago. Como no quieres entenderlo, mejor me alejo. No vuelvo a buscar opiniones tontas, parciales y venenosas. No somos amigas, nunca lo fuimos. Lo siento mucho. Yo lo intenté.
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Primer balance anual: Under my umbrella


Han pasado ya los primeros seis meses de este 2011 que prometía darme muchas situaciones, reflexiones y anécdotas para compartir.

Abrí este blog, una de las pocas cosas de valor que poseo, con toda la intención de escribir muy seguido, de vertir en cada post mis sentimientos, mis ideas, y todo aquello que se me fuera ocurriendo, como ya sucedía en los dos blogs anteriores (Tortura en Tierra de Ciegos, blog de opinión; y La Locura de estar Viva, blog de desahogo personal.)

Sin embargo he estado tan ocupada, que los sabores de la caja de bombones se me han mezclado en el paladar, creando literalmente una revolución muy sutil, muy inocente: arrolladora.

Inicié el año retándome a mí misma a anestesiar los sentimientos, atándome el corazón con alambre de púas como tantas veces lo dije, a intentar no sentir, a intentar extirpar un amor que me nacía del tuétano...pero no pude. Sin embargo conseguí aprender ciertas cosas de mí y de los otros que en ese momento no hubiera cambiado por otro beso de sus labios.

¿Para qué vivir? ¿Vivir para ser reconocido por alguien que amas pero que parece no querer enterarse de que estás ahí? Así, como en esta escena. ¿O vivir para demostrarte a ti misma lo que eres capaz de hacer y cargar con el aprendizaje como un saco de diamantes que cada vez pesa más? Entendí que esto último era lo mejor.

Me dediqué a lo mío, a trabajar por mí y a ayudar a quien le hiciera falta, a quien sí pudiera valorar mi esfuerzo, a quien pudiera mirar a los ojos y sonreírle sin miedo... y crecí.

Terminé una tesis que al tenerla entre mis manos, con casi 150 páginas de grosor reflejaba tal crecimiento, que podía leerse en la claridad de mis ideas, en el compromiso de mi formación y en mi pasión interminable. Pocas veces me he leído a mí misma con un nudo en la garganta.

Me volví más cariñosa, descansé del amor triste y lo convertí en amor sencillo, sin aderezos agridulces. Hoy no puedo decir que no le amo, ni tampoco que no estoy enamorada. Lo estoy, y cada día más, pero lo disfruto. Disfruto la distancia en lugar de padecerla, y disfruto la paulatina cercanía que se ha venido dando de modo virtual, casi sin querer.

Estoy a la mitad de mi vida de este año y tengo muchos proyectos. Unos como siempre, se manifiestan en los sueños, y los visualizo terminados, con todo y aplausos. Otros vienen intermitentemente y se van, desaparecen. Vivo mi vida de forma tranquila, sin presiones ni culpas. No me deja de morder la realidad en las noticias, en el acoso de Hacienda, en el espejo, en la soledad... pero puedo sonreírle. Ya puedo.

No sé si al terminar el año esta actitud que verdaderamente me ha revolucionado se establezca o desaparezca, pero de momento no quiero hacer nada más que vivir la vida, trabajar cada minuto por ser feliz.

Veo la lluvia caer, me protejo, voy cautelosa... veremos si al final del día logré dejar que me empapara, o corrí a guarecerme en un obscuro refugio sin ventana y sin salida.

No puedo esperar a saber qué pasará. Amo la vida.
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Por qué canto así


Pido permiso señor, este tango habla por mí
y mi voz entre sus sones dirá por qué canto asi...

Porque cuando pibe me acunaba en tangos
la canción materna pa´llamar el sueño
y escuché el rezongo de los bandoneones
bajo el emparrado de mi patio viejo.

Porque vi el desfile de las inclemencias
con mis pobres ojos llorosos y abiertos
y en la triste pieza de mis buenos viejos
cantó la pobreza la canción de invierno.

Y yo me hice en tangos,
me fui modelando en barro, en miseria,
en las amarguras que da la pobreza
en llantos de madre,

en la rebeldía del que es fuerte
y tiene que cruzar los brazos
cuando el hambre viene.

Y yo me hice en tangos
porque el tango es macho
porque el tango es fuerte
tiene olor a vida
tiene gusto... a muerte.

porque quise mucho
y porque me engañaron
y pasé la vida masticando sueños
porque soy un arbol que nunca dio frutos
porque soy un perro que no tiene dueño
porque tengo odios que nunca los digo
porque cuando quiero...
ahhhhh, por que cuando quiero me desangro en besos
porque quise mucho y no me han querido
por eso canto tan triste, por eso...

Celedonio Flores
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Esta enfermedad, ni con un valium.


Sí, yo fui una de esas naquitas que seguían a Caifanes. Una de esas chavas que vestían de negro como luto ante una sociedad podrida. Yo canté a grito pelado en sus conciertos, yo me desgarraba el alma al compás de la música de Saúl Hernández. Yo fui.

Casi siempre usé el cabello largo, y cuando decidí rizármelo, mi amiga Marichuy, fan de La Castañeda y de casi medio rock nacional, me hacía burla llamándome "Saulita", doble mofa porque según ella, yo estaba igualita, y por otro lado, porque Caifanes era de las pocas bandas que "nomás no le latían".

Y así, cuando tuve una de las experiencias amatorias más inolvidables de mi vida, el fan del béisbol, del Cruz Azul y de U2 no logró contagiarme sus filias con la misma fuerza con que yo le contagié la fiebre por la música de Saúl.

Critíquenme ahora quienes simplemente no los soportan, quienes de sólo escuchar unas cuantas notas de sus canciones ya están vomitando, quienes no los pueden ver ni en pintura, quienes consideran que su música es basura y que el front man de la banda siempre ha sido un dios de barro, con ese aire de santocristodeiztapalapa que es una mezcla entre Jim Morrison y El Buki. Pero simplemente una oleada de recuerdos se vinieron a mi mente ahora que el tan esperado 'reencuentro' que se ha puesto de moda en la industria de la música, pudo ser posible en esta banda.

Por momentos me vuelvo a sentir niña. Por momentos me entristece lo que era la música antes, y en lo que se ha convertido ahora. Ando corta de inspiración, sólo que no quería que pasara desapercibido este dulcecito del pasado que revivió en el Vive Latino 2011, y del que no me enteré casi hasta que vi los videos del concierto en vivo.

"Nunca nadie me podrá parar, sólo muerto me podrán callar"
Saúl Hernández


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Mujeres que escriben


Existen ciertas criaturas en el planeta que desde el principio de la cultura, han sido consideradas como amenaza para la supervivencia del hombre. Hecho paradójico, puesto que de su cuerpo depende la conservación de la especie, pero es que en realidad son terribles, seductoras, engañosas, perversas, extremadamente inteligentes, superiores en fuerza interior, capaces de soportar altas dosis de dolor sin desmayarse, poseen la habilidad de dividir su atención en más de un objetivo a la misma vez, son sensibles, manipuladoras, observadoras, con una intuición hiper desarrollada que les hace parecer a veces como si tuvieran un sexto sentido capaz de leer las mentes, o de interpretarlas según su conveniencia.

Esas son las mujeres. Y yo de verdad las odio.

No obstante el hecho ineludible de que soy una de ellas, desde hace unos años para acá, no he dudado en reconocer cierto grado de misoginia que me ha sido reforzada por la propia historia, siempre rodeada de una gran diversidad de relaciones con mujeres de todo tipo.

Y aún así, en verdad soy feminista.

Habiendo crecido en un matriarcado que sigo perpetuando en mi propia relación con mi hija, he aprendido a ser de esas mujeres fuertes, inteligentes, observadoras, meticulosas, exigentes, perfeccionistas, hasta cierto punto individualistas y hasta cierto punto sobreprotectoras. Soy una de esas mujeres peligrosas para la supervivencia del hombre: soy dominante, excesivamente apasionada, desbocada en el momento de amar, entregada y exigente a recibir placer en la medida en la que estoy dispuesta a darlo. Inquieta e inquietante, orgullosa y vulnerable...

No sé si por eso la convivencia con mis congéneres siempre se me ha puesto difícil: estudié una carrera predominantemente femenina, la mayoría de mis jefes de trabajo han sido mujeres, y la mayoría de mis amigas son super hembras temperamentales con carácter muy difícil. Crecí jugando con mis primos varones y por tanto, sintiéndome mucho mejor entre 'machos' que entre 'viejas'.

¡Cómo no iba a ser misógina entonces!

Sin embargo fue a través de la escritura de algunas de ellas, que pude mirar como quien ve a través de una red transparente la sangre que mana de una profunda herida, de un incurable estigma.

Entendí mejor que de otras formas, que este ser indiscutiblemente poderoso, históricamente marginado por sus características de género, incomprendido, mal interpretado, discriminado y sobajado, llora detrás de la tinta con la misma fuerza con la que es capaz de defender su derecho a tener un lugar en la tierra.

Después de sostener una máscara de agresividad contra Amanda Catalán, promesa de las letras chilenas, encontré a la mujer que está detrás de esos párrafos de manufactura casi perfecta: un ser paciente, noble, leal, incondicional que me hizo tirar la careta como quien tira la toalla sobre el ring.

A través de la convivencia directa con las ingeniosas frases y la exquisita poesía de Gloria Rodríguez, encuentro a la mujer sensible, delicada y auténtica que se esconde atrás de la imponente personalidad de una futura estrella de la escena mexicana. Ante ella doblé las manos como el cachorro con el humano que le acaricia.

Luego de seguir las letras radicales de Elisa Altamirano, y aunque esta historia de amistad no llegó a buen término, encontré la fragilidad de un alma dolorida, siempre ansiosa de hallar el camino a la felicidad que cualquiera anhela, y que cada quien tiene derecho a buscar por sus propios medios. No pude más que dar la espalda, y respetar el rumbo de su propio arado.

Y leer, luego de veinte años de ausencia, la escritura de 'Carola' Gallegos, descubriendo entre sus puntos y sus comas una adolescencia perdida, una inocencia sostenida y una enorme riqueza interna, fue para mí observar el espejo de una infancia añorada, sonreírle a la posibilidad de permanecer y evolucionar al mismo tiempo, de ser congruente y soñadora, de ser pequeña y gigante una misma persona.

Conectarme con ellas y otras muchas más, es darme cuenta de que las mujeres que escriben, son mujeres completas. Mujeres que se atreven a buscar su voz a través del único medio que reproduce casi fielmente lo que el alma siente, el medio que en automático va brindando descanso al espíritu conforme viajan los dedos por el teclado, o a medida que danza la pluma sobre la hoja de papel.

Esgrimen la tinta y los bits de memoria que ocupan sus caracteres como el arma blanca que significa gritar en silencio, llorar sobre pañuelos virtuales, hombros rígidos que registran fielmente la alegría y la rabia, el desconsuelo y la pasión que sólo son justificables desde el lado femenino que todos poseemos.

Las mujeres que escriben son unas guerreras, no se conforman con parecer fuertes si no se equilibran echando esos estorbos del inconsciente al mundo tangible para ser apreciados, criticados, disfrutados.

Tal vez siga odiando a las mujeres, con ese odio solidario y competitivo con que amamos las féminas, pero respeto y quiero intensamente a las mujeres que escriben, mujeres que sigo llamando Amigas.

*


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You and me...


"Hushed and quiet
He watches.
Never touch her, be careful...
Early morning,
The mirror finds her face.
See her lips that glow red with sunshine,
Such a beauty while waking up...
Through the city
She´s gliding,
Slowly walking
And smiling.
Time is fading,
When will they ever talk?
She´s true perfection but also fragile
And duty binds him to never try...
Time does things like this,
No reason at all:
Loving someone who´s forbidden
Is becoming the most powerful force in your life.
Just leave it be,
Angel in love,
It is written you´re not meant to be together
And fate has made up its mind.
Standing by her
And silent,
Always watching,
Be careful...
Look, she´s home now,
Another man awaits.
All she wants is some mild affection,
But then as always he´ll turn her down.
Always lonely
Together,
Dawns and sunsets
Are painful,
But for her sake
Your only choice is hard.
Can it be that angel´s passion
For a woman risks paradise?
Time does things like this,
No reason at all:
Loving someone who´s forbidden
Is becoming the most powerful force in your life.
Just leave it be,
Angel in love,
It is written you´re not meant to be together
And fate has made up its mind.
Just let it be,
No reason at all.
Loving someone who´s forbidden
Is becoming the most powerful passion by far,
Leave it behind,
No use to cry...
If an angel loves a woman fate has written that
Redemption won´t come from beyond...
From beyond...
From beyond..."

P.K.
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Hortensia Martínez Design by Insight © 2009