Año nuevo: inocente revolución.

Se avecina ya la cuenta regresiva. Todo el mundo comienza a prepararse para comer uvas, vestir sombrero o antifaz, beber, reír, y decirle adiós a un año que en lo personal fue de los más claridosos que he vivido en toda mi vida.

Efectivamente el cabaret ha sido para mí, desde que se apareció en la puerta, una luz que me hace avanzar cual luciérnaga hacia el resplandor que me llama. 2009 fue el primero: fin de ciclos, el comienzo de mi libertad bien entendida, la búsqueda insaciable, la fe ciega cual sí misma, el enamoramiento, la conexión, la confusión, electro choques...

2010 fue sufridera por todos lados: pasión, muerte, dolor intenso en el corazón con una pesadez física y moral que me hicieron desgarrarme la educación a jirones, aventarme al ruedo como toro de lidia a sabiendas de que me tocaría derramar mi sangre sobre la arena.

2011 fue tan fugaz que ni cuenta me di de lo vivido, y hubo de todo: celos, impotencia, madurez, experiencia, exploración constante, prudente, más golpizas a mi inocencia, sonrisas, esperanza, sorpresas, amistad, trabajo, proyectos y un acercamiento verdadero conmigo misma, cada vez más denso, cada vez más dentro.

2012 pinta para ser uno de esos añitos que duran lo que un suspiro, así que me preparo a contener el aire para que cuando menos lo espere, ya esté a punto de concluir de nuevo con lo que apenas inicia: micrófono, pantalla, escenario, aulas... Bastante para entender que estoy más viva que nunca, y que quiero seguirme sintiendo cada vez más yo hasta entender quién soy y por qué diablos vine a este mundo tan terrible y bello.
Leer entrada completa

Apatía

Para que venga a galope el amor en mi busca, para que vuele por cielos y mares librando cualquier barrera, para que me arrebate la felicidad que tanto he querido darle, para ello he de olvidar todos los besos, abrazos, gritos y risas que ayer viví.

Como si hubiera nacido apenas, como si no me importara volar en sus brazos, como si no recordara lo que es morir por dentro al querer cumplir un sueño, como si no existiera en mí un corazón que ha sangrado tanto... así andaré... huye que te huye, ignora que te ignora.

No te quiero, amor, no te necesito.

Quizá como una bruja que ha creado una estrategia suave para atraer tu aura, fingiré ya no pensarte, no desearte, no urgirme tu compañía... para que por fin me des un beso, para que seas por tu voluntad mío.

Amor: no sé qué cara y qué sabor tú tienes. Y ya no se me antoja... a fin de cuentas siempre, siempre me sorprendes.
Leer entrada completa

Ay ajá.

Leer entrada completa
 

Hortensia Martínez Design by Insight © 2009