Siempre he soñado con un departamento pequeño todo pintado de blanco: con muebles minimalistas y decorado con buen gusto.
En ese departamento vivo sola con pocas cosas de primera necesidad: una cocina bien puesta y brillando de limpia. Yo casi no cocino ahí, pero cuando invito a alguien que le gusta hacerlo, se siente libre de tomar lo que sea del refri y prepararnos algo delicioso.
Hay una sala enseguida con un equipo de música que suena muy bien. Casi siempre tengo música instrumental y una fuente con agua que corre constantemente. Su sonido me relaja. Tengo una o dos mascotas a lo máximo. Mi hija me visita con frecuencia y estamos en comunicación constante por internet, seguimos siendo las mejores amigas de la vida.
Casi no recibo otras visitas porque es un espacio muy íntimo: estoy habituada a los lugares pequeños, como guaridas. Aunque cuando alguien llega a visitarme pasamos un rato agradable. Tengo a alguien especial en mi vida que en ocasiones se queda a dormir conmigo a hacerme compañía. Disfruto hospedar en mi casa a la gente que amo. Sin embargo estoy acostumbrada a vivir sola y me gusta estar sola. Tras la ventana a veces se cuela el ruido de la ciudad pero no le tengo miedo. Vivo en paz. Me las arreglo bien a solas, en mi espacio. Amo y soy amada, no dependo de nadie más que de mí misma. Nadie depende de mí más que mis mascotas.
Cuando necesito estar con gente voy y la busco, tengo una vida social muy activa e interesante. Cuando necesito compañía en mi casa, me la procuro. Soy feliz. Mi madre también lo es de verme así. No me extraña, nos llamamos por teléfono o nos vemos seguido como dos grandes amigas. Hacía falta separarnos para sentirnos bien.
Tengo un trabajo estable que me permite procurarme esa vida en casa que tanto me gusta: siempre hay algo en el refri y en la despensa, siempre hay libros, música, artículos de limpieza que hacen que toda mi casa y yo olamos rico. El baño siempre huele a cítricos o a madera, casi nunca a flores o a lavanda.
Mi recámara es un paraíso: la cama grande y mullida, siempre cómoda y templada. Una pantalla mediana para cuando quiero ver televisión, internet sin falta. Huele a mi perfume favorito, es obscura pero no guarda la humedad. Cuando corro las cortinas entra la luz y puedo sentarme a escribir durante horas. Tengo fotos de la gente que amo, regalitos.
Así quiero decretar mi futuro. Así quiero que sea.
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