Me he venido preguntando si el
cambio que estoy preparando de mi vida a partir de este día será por amor, y si es así, aunque parezca obvia la respuesta, cuestionándome si vale la pena.
Para ello tuve que recurrir a pensar en qué tanto tiene que ver el hecho de haberme enamorado de un mercenario encantador, el único hombre que ha logrado regalarme la felicidad con realmente muy poco. Descartar si estoy decidiendo un cambio radical en mi vida por cuestiones de amor barato, y caigo en cuenta de que no es así.
Ni siquiera la vez que decidí dedicarme al cabaret, hace tres años, fue por cuestiones de amor barato, aunque debo confesar que siempre es el amor hacia un 'alguien' lo que detona que yo tome tal o cual decisión. Sí, quizá la influencia de mis amores es grande, casi aplastante, pero también sé que por algo decido enamorarme de quien lo hago y por algo decido que su influencia me mueva. Todo esto es una decisión propia.
Hoy dejo el cabaret.
Escribí 'La Retirada' este año, luego de tener un encuentro cercano con la muerte en muchos sentidos. Este año fue la muerte de muchas cosas, de mi amor profundo por una persona que sólo pensaba en sí mismo y jamás me consideró como una persona. Fue la muerte de mi relación laboral y hasta cierto punto de mi amistad con mi socia en Ondina Cabaret. Ha sido la muerte de proyectos que ocupaban mi mente y mis horas como la radio y la televisión por internet. Ha sido la muerte de personas muy cercanas a gente muy querida (el sobrino de mi amiga, el padre de mi amigo, el mentor de mi amor...) y me cuesta aún trabajo reconocer que incluso murieron mis ideales, mi esperanza en un país mejor.
Murió mi fe en la gente que se dice 'de izquierda', tantos 'teatreros' y 'cabareteros'. Subí a la superficie del mundo que tanto me habían pintado desde que vivía en las profundidades y lo que vi no me convenció.
Así, como sirena errante que lanza un mensaje en la botella, viví la sorpresa de que alguien lo descubriera y lo leyera, y ello me motivara a andar con mis pies humanos sintiendo el dolor a cada paso, encubriendo mi propia voz, observando, navegando como pirata novato un mar que me devoró y me hizo aprender que no soy de este medio.
Pero como toda muerte implica forzosamente el nacimiento de algo, también me titulé y conocí gente que me enseñó el valor de ser feliz. Y creo que más que hacer felices a otros, quiero primero ser feliz yo... por supuesto, tal felicidad me la da mi trabajo, ese que involucra a los otros, que de paso les regala un poquito de felicidad, pero también creo que el bienestar de cada quien es responsabilidad de cada quien, y que no soy tan sabia ni importante como para querer componerle la vida a los otros, ni siquiera a través de mi labor educativa o artística. Jamás lo he creído... mi misión quizá sea provocar, y lo disfruto mucho, pero también siento que es tiempo de ocuparme de mí verdaderamente, de agarrar las riendas de mi vida y de dejar los sueños para otro momento.
¿Convicciones? La verdad ante todo. La comunicación. La honestidad. El amor. Pura cosa difícil.
Por ahora sólo sueño con lo que está ocurriendo hoy. Todavía me cuesta no soñar en un mañana, mala costumbre que tengo. Trabajo por no hacerme expectativas sobre la vida y las personas, porque eso únicamente me hace daño. Trabajo por desapegarme de este amor que me hace tanto bien, pero que a la vez no me promete nada. Trabajo por seguir apoyando y formando a mi hija. Trabajo por sobrevivir en un sexenio que se adivina aterrador. Trabajo por no llorar, trabajo por amar de veras. Amarme más, deshacerme de lo que me sobra, luchar verdaderamente por alcanzar la fluidez con el universo.
No tengo a quién rendirle cuentas de lo que decido. Sólo mi blog es testigo, del mismo modo lo son quienes se atreven a tener curiosidad de leerlo. A quienes no les da flojera... a mí me la da muchas veces. Por eso ya casi no escribo, por eso casi no me leo. Porque ya no quiero repetirme, porque quiero renunciar a la oscuridad e ir en busca de la luz, de vuelta hacia las profundidades de donde vengo, y en donde hoy por hoy tengo un pirata profesional que se sumerge conmigo siempre que quiere. Y lo amo. Hoy lo amo.
Y me amo. Eso sí, siempre.
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