Cosas que uno encuentra al leer de camino a casa...

"Tengo la pena de manifestarle que estoy muy enamorado de una criatura re fea y re chamagosa, que por cierto me mantiene vuelto loco debido a motivos personales. Uno de esos motivos es que a mí siempre me han gustado las cosas feas. Desde que era chiquillo me gustaba que me asustaran. Me daba por andar en lo obscuro por ver si de repente salía algo horripilante que me hiciera sentir miedo. Eso me alegraba. Por tal razón, cuando la encontré a ella, pensé en lo bueno que sería vivir asustado siempre, día por día, con esa cara de chamuco que, con solo verla, lo hace a uno sentirse feliz (...)Este muchacho te ama. Creéme lo que yo te digo. Yo lo conozco bien y sé cuando quiere de veras"


 Rulfo, Juan.Aire de las Colinas. Cartas a Clara. México, Plaza y Janés, 2000
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Para quien visita este blog por primera vez

Mi nombre es Hortensia Martínez.

Soy una mujer común, con defectos y virtudes, con amor y desamor... y toda esa letanía que se convirtiera en un triste manifiesto feminista a través de la voz de Lupita D'Alessio.

Por fin he logrado reunir en un solo espacio, todo lo que he sido desde que mis manos, mis ojos y mi mente conocieron esta maravilla que es la Internet.

Seguramente quedarán algunas cosas fuera, las menos útiles, las que ya no recuerdo... pero aquí está toda mi máscara virtual, mi transitar por este camino que amenaza con seguir dejando huella paso a pasito.

Cabe decir que esta es una máscara teatral, y como rayos equis, lejos de ocultar, transparenta.

Sean todos bienvenidos. Libres son de navegar (y comentar).

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Snif

A punto de naufragar nuevamente, me encuentro otra vez con los sentidos abiertos, buscando un pretexto, sólo uno chiquito para ponerme a crear.

Extraño esos tiempos en los que un simple aroma, una canción, una textura, me impulsaban a hacer una obra más grande, a explayarme, a ser mejor.

Quizá eso me lo dé únicamente la compañía.

Estoy bajando viejos videos de mi viejo Taller de Arte. Los extraño a todos. Quiero volver a ser la de entonces, pero con ustedes.
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Una tarde entre mi madre y yo

Hoy acompañé a la creadora de mis días a ver el final de una telenovela.

Sí, ella ve telenovelas... de las simplonas, de las más corrientes, de esas de tres pesos, de esas que son entretenidas a muerte para quien tiene escolaridad de primaria.

Como se perdió el último capítulo en la televisión, no quise cargar en mi conciencia con el no haberle buscado en YouTube el dichoso episodio y ponérselo en partes (además, de pésima calidad) para que la disfrutara.

El final, como era de suponerse, terminaba con boda, cinco años después con una familia hecha a base de niños y embarazos; una mujer guapísima -por eso mismo- era la villana de la historia y terminaba muerta, aparte medio mundo emparejado con su cada cual, hablando a cada rato de la ilusión de casarse de blanco y de ser dichosos para toda la vida. De 'perdonarlo porque te ama' y besarse sus bocas para beneplácito de las señoras que no tienen pareja y se conforman con 'verlo si no puedes hacerlo'.

Y sí, ya sé que suena patético pero así es la cosa.

Para bien de todos mis males, la otrora nodriza de mi desarrollo, estaba de muy buen humor, contrario a la actitud que suele mantener cuando le critico sus raquíticos gustos culturales.

-Ay sí, un pinche día vestida de reina para vivir como esclava toda la vida
-Eso es lo que piensas tú porque eres rara... pero toda la gente tiene ilusión de casarse
-Sólo las pendejonas como esas de la tele, má. Ya ves, ahí tienes a tu hermana...
-Pero ella es feliz, tiene marido
-Ja! Eso es lo que dice ella porque ya no le queda de otra.

A continuación una tierna sonrisa reflexiva que me hace ver con beneplácito que mi madre está cambiando, que a sus casi 64 años de edad -¡ya la imagino toda una Beatle de aquí a diciembre!-tengo una señora en casa que empieza a ver críticamente incluso esos horrendos programas a los que es asidua, y a los que neciamente se aferra como su única forma de diversión después de una larga jornada (así es, todavía trabaja y es increíblemente hiperactiva).

Con un vocabulario de pocas palabras, miradas ingenuas y pensamientos aún dispersos, casi como una niña que está aprendiendo en la escuela de la vida, ya sabe explicarle al testarudo de su hermano, por qué ella votó por 'El Peje', por qué no le importó ver la boda de Derbez, por qué Pequeños Gigantes es una porquería, por qué está bien que la gente se manifieste, y por qué poco a poco va entendiendo que las mujeres valemos mucho.

Me siento muy orgullosa de mi madre, cada vez más. Es mi alumna más difícil, pero la más importante también.
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I'm such a british gentleman

Imperturbable, seria, discreta, solemne, flemática, afeminada, disciplinada, prudente, perfeccionista, con un sentido del humor muy particular... quizás sólo me estoy convirtiendo cada vez más en lo que probablemente ya haya sido en otra vida.

When I grow old, I want to be a Lord...
They say: "British gentleman? And why not a lady?"

Ser una 'dama' implica muchas cosas, entre ellas un comportamiento hipócrita y autocensurado. Ese concepto de ser una 'dama' no me va, por eso prefiero el de 'caballero'... y no tiene que ver con querer ser hombre o algo así.

Soy demasiado inglés, para parecer tan mexicanota. Si yo sólo vivo en el Ajusco porque siempre parece Londres...digo, por el clima.


(Palabras robadas a mi facebook, en lo que me llega inspiración para escribir algo más)


Por cierto: en la siguiente vida quisiera vivir en Londres. Ahorita hay mucho desmadre por las Olimpiadas, y de este lado tengo un país deshecho que hay que ayudar a recomponer.
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Facebook 2012 (De Enero a Mayo mejor ni acordarse)

JUNIO 2012
Las cosas han cambiado mucho en los últimos tiempos: llego a casa y ya no escucho las patitas de los perros venir corriendo a recibirme. He adoptado un gato negro, viejo y herido. No siento la necesidad de mirar tu rostro, aunque algunas noches se me aparece y me sopla al oído el fantasma de un deseo...pero sonrío más que antes, llevo el cabello más corto, salgo más seguido por la noche y ya no fumo. He subido de peso y me siento más guapa. Abrazo el calor y el frío de la vida con la esperanza de alguien que ha resucitado. Agradezco más y me quejo menos. Todavía me duele el pie izquierdo algunas veces, y el corazón se alimenta de instantes, a cuentagotas, me sobrevive…TO BE CONTINUED


JULIO 2012
Las cosas siguen cambiando: ya no soy maestra en la uni. Tampoco hago tv. Adoptar al gato viejo ha sido una de las mejores decisiones que he tomado: viene, come, se acuesta y ronronea. Has desaparecido por completo de mis anhelos. Recuerdo tu nombre como el eco de una vida pasada. Estoy en mis días y de vacaciones. Soy parte de una revolución pacífica en la cual deposito mi fe aún con el corazón roto a la mexicana. Me llevo mejor con mi madre, ya no sé si quiero hacer cabaret…TO BE CONTINUED


AGOSTO/SEPTIEMBRE 2012


La vida se sigue moviendo y se me pasaron dos meses de recapitulación: Regresé a dar clases a la uni y mi ciclo en la Corte está por caducar...me preparo para el duelo con sonrisas y pasión por mi trabajo. Al gato no le gustaron las croquetas baratas y prefirió irse a otro lado, aunque a veces viene a dormir en su gatera cuando la lluvia lo empapa. Cumplí 36 años y me siento hija consentida de Dios...todavía sufro porque así me enseñaron, pero en realidad AMO mi vida. Sigo reconstruyéndome a base de besos, abrazos, confianza y temeridad. El amor se ríe de mí, pero también conmigo, y mucho. Reencontré a mi padre y nos estamos volviendo amigos. La patria me duele como cuando duele una muela: no me puedo acostumbrar al dolor, pero me asusta ir al dentista. TO BE CONTINUED
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Decepción

Llegó con mirada inocente, sorprendiéndose a cada momento, confundida. Creyó algunas veces que aquéllo que estaba conociendo era la mejor forma de hacer las cosas. Miró, lloró, desconfió y terminó volviendo a su propia mirada. Esta vez más rica, más abierta, más doliente, pero más suya.

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Una noche en el Coffee Shop


Cansada de andar las calles eleva la vista y repara en un letrero luminoso en la esquina de la calle. Corre a refugiarse del agua que empieza a violentarse, pasando de ser una tibia llovizna a una tormenta feroz. Cierra la puerta tras de sí y quitándose discretamente el abrigo, lo coloca en una silla cercana a la entrada y toma asiento en el primer lugar disponible.

Parece haber entrado en un sueño, en una dimensión distinta pero no por ello desconocida. Puede ver lleno el lugar, atentas las miradas al micrófono iluminado en una esquina. El sitio está lleno de humo de cigarro y un olor penetrante a café que le alerta los sentidos.

Busca reconocerse en sus ojos, pero no lo consigue. Parece como si esa mujer rubia, al parecer visitante asidua, hubiera sido cercana en otro tiempo... pero entre todas esas mujeres que ríen y comentan entre sí el seguimiento de una historia que le parece ajena, ella se siente una intrusa que apenas pasó por ahí a refugiarse de sí misma.

Entonces se queda. Acepta gustosa el café humeante y bebe un sorbo. No está frío ni caliente, su sabor le trae un deja vu de infancia, como si de pronto volviera en el tiempo a algún lugar que fue su casa. Nadie la nota.

De pronto las voces se callan y expectantes, observan la delgada figura de aquélla chica que toma asiento en el banquillo alto que se encuentra junto al pedestal. Sonríe. Las luces sobre el escenario no le permiten reconocer a nadie a la distancia, pero ella sí sabe bien quién es. ¡Cómo olvidar sus facciones orientales, su sonrisa extensa y su cabello suave! ¡Cómo no reconocer el acento sureño que le arranca una emoción ingenua tan pronto la escucha hablar!

-"¿Y si no hubiera un mañana?"- anuncia el título sonriendo con la satisfacción de saberse autora de una obra que, como siempre, tocará los corazones de todos los presentes...La concurrencia se remueve en sus asientos, bebe café, prueba una galleta, se coloca los anteojos, se acomoda un cojín tras la espalda, aplaude, se emociona, ríe.

Las primeras palabras sirven apenas para acostumbrarse al dulce acento; las que siguen, para engancharse a la voz pícara y segura de sí misma; el resto para empezar a ver las imágenes, reconocer los rostros, recordar esos dos nombres: Harry y Hermione... recordar el resto, visualizar gestos, imaginar escenarios, escuchar los diálogos en voces de dos actores famosos, hoy lejanos de todo ésto...

Sentir su respiración detenerse, identificarse, asociar ánimo e ideas con la pesada vida propia. Difuminar los ojos de Harry y fundirse en el verde de otros ojos semejantes, sentir en la propia piel su aliento seco en el recuerdo, mirar a través de unos ojos tan castaños como los suyos, y llorar también a través de ellos. Reparar en que dentro del viejo saco de cuero que contiene maquillaje teatral, agenda gruesa y libros de clases, viven unos papeles sueltos que revolotean en el interior de su prisión curtida, deseando volar hasta el escaparate aquél y cobrar vida a través de un pequeño aparato de audio.

Mudblood recuerda su nombre, recuerda el de Andrómeda, la reconoce a la distancia y desespera por que la luz se medie y ella baje a abrazar a su gente, entre la que se encuentran nombres y almas conocidas de un pasado casi ausente. Ojalá me abrazara también a mí... como un viejo visitante que ha recorrido caminos, y que aparece de paso, de improvisto, de momento, para luego volverse a ir...

Por ahora, hace mucho frío... sólo quisiera entibiar mis dedos.

Esa noche en la Coffee Shop, Mud escuchó una historia que le dejó las manos temblando: ¿Y si no hubiera un mañana? ¿Escribirías nuevamente? Puede ser hoy el momento, o tal vez volar las notas, para que poco a poco encuentren su voz.
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No quiero caer en tu juego, no puedo permitir que me hagas pensar que soy quien no quiero ser.
No soy como tú, no estoy en una lucha de poder contigo.
Nada de esto que pasa entre nosotros es sano. Solamente quiero volar, ser feliz... y seguramente también tú quieres eso.
No obstaculices mi vuelo, no me ayudes, si no quieres, pero no limites mi libertad, no encierres mi voz dentro de mi garganta. Permíteme ser. Yo hago lo que puedo por permitírmelo, no me castigues, no quiero dejar de quererte. No lo busques más.
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Siempre, siempre primavera.


Con esta bienvenida se viene el temblor de la tierra, de mi vientre, de mis manos, mi garganta, de mis piernas, de mi piel.

Con la llegada de la primavera te vas tú, así como llegaste.
No sé bien a bien qué es lo que sientas. Y ahora que lo pienso, nunca lo he sabido.

Me gusta leer tus ojos aunque sólo sigan siendo un misterio por descifrar. Nunca he tenido la clave secreta para adivinar sus mensajes.

Muero por ti, pierdo por ti...pero quizá lo mejor de una vez por todas sea que me aleje de ti.
Nunca te he sabido, nunca te he atraído.

Me voy para siempre. Por lo menos hoy empecé a armar equipaje para obligarme a partir.

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¿Qué parte no queda clara?


TE AMO

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Dizque poema, dizque maldito.


El toque de tus labios como el aire de una mosca zumbando en el oído.
Mis humores y tu ausencia.
Tu aliento de papel, eléctrico.
Tus palabras de estrella.
Tus besos de viento, tu voz de espera, tu abrazo de ángel.
Tu imagen de sangre y tinta, tu recuerdo de ilusión.
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