He dejado de ver noticias aunque mi comunidad cabaretera me lincharía por ello. Mi compromiso social ha disminuido, y así tiene que ser. Todo es parte de un proceso. No puedo ser una guerrera siempre, hay momentos en que hay que hacer un alto y esperar... sólo esperar. Este debió ser un espacio bloggero encaminado a reflejar mi camino hacia el crecimiento personal.
No es para nadie, es para mí.
Después de visitar los infiernos en varias ocasiones no puedo decir que ya no sufro: es difícil desacostumbrarse a la obscuridad. Puedo decir que he tenido momentos muy felices, y que esos momentos me han alimentado lo suficiente como para decir que estoy bien, que poco a poco voy tomando decisiones importantes sobre mi vida, y agradezco tener esa oportunidad que no todos tienen.
Soy una princesa, debo admitirlo. Con sus pros y con su contras. Así avanzo. Ya ubiqué el dragón que me resguarda, y también estoy dejando crecer mi cabello para poder huir pronto.




















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